Pamplona se queda sin toros. Hasta julio de 2017 la ciudad volverá a la calma y los turistas deberán conformarse con el museo del encierro, los carteles y los recuerdos. La despedida de los encierros, una vez más, ha sido por todo lo alto, con toros de Miura, que han tenido una carrera bastante previsible, rápida y sin lanzar cornadas, pero que se han visto envueltos en un gran montón de astados y mozos en la entrada al ruedo que ha dejado varios contusionados. Los miuras son unos animales diferentes por dos motivos. Por un lado está esa leyenda que se remonta a 1849, el año de la fundación de este hierro, ese respeto y temor que infundía e infunde en las plazas, con la muerte de Manolete como máximo exponente. Por otro lado, sus condiciones morfológicas: un toro más alto de lo normal, de gran alzada, lo que le permite avanzar más con el mismo tranco... y con esas cabezas. Pero la verdad es que el primer terc...
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